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lunes, 14 de mayo de 2012

MOTIVACIONES INTRÍNSECAS Y MOTIVACIONES EXTRÍNSECAS

Cuando un estudiante posee finalidades ligadas al aprendizaje, la realización de la tarea es para él un fin en sí mismo. Progresar, ampliar su campo de acción es su principal preocupación, su principal fuente de satisfacciones. El vínculo dinámico entre el individuo y su entorno a estas finalidades de aprendizaje corresponden a unas necesidades de realización personal, de superarse y de producir por sí mismo, en este caso el estudiante tiene en si una motivación intrínseca (Ames, 1992; Digelidis y Papaioannou, 1999).

Por el contrario, cuando las necesidades que posee el estudiante son externas a él y esta movido sobre todo por necesidades de ”valorización social”, hablaremos de una motivación extrínseca. Para ciertos estudiantes su preocupación esencial es proteger su autoestima, preocupados por la impresión que producen en los demás por sus rendimientos y siempre esperando algo de los demás (Roberts, 1995; Villamarín y cols., 1998; Saenz y cols., 1999; Cervelló y Santos-Rosa, 2000; Viciana y cols., 2003).

El estudiante que posee finalidades de realización personal, motivaciones intrínsecas, se centra enteramente en la tarea y no en sí mismo, reacciona por comportamientos de adaptación, opta por la que supone verdaderos desafíos, desde el punto de vista afectivo, su orgullo y placer están ligados a la cantidad de esfuerzos aceptados, tanto si los ha logrado o no.

Por el contrario, el estudiante que está motivado extrínsecamente está más preocupado por si mismo que por la tarea. Sus comportamientos son de no adaptación. Su búsqueda es obtener juicios favorables y no parecer torpe a los ojos de los demás, intenta evitar dificultades que le permitirían progresar y todo por miedo a mostrarse fracasado. (Roberts, 1995; Villamarín y cols., 1998; Saenz-López y cols., 1999; Cervelló y Santos-Rosa, 2000; Viciana y cols., 2003).

Motivaciones y relaciones de aprendizaje

El núcleo de la motivación la constituyen la unión de finalidades y necesidades, el lugar donde parecen nacer nuevas percepciones, nuevos automatismos en las personas deseosas de hacer evolucionar su propia manera de intervenir en E.F. Esta motivación nace, crece, dura o desaparece en el marco de una relación pedagógica de aprendizaje. El esquema del “triangulo pedagógico” resalta el aspecto múltiple de esta relación: relación del estudiante con el profesor, del profesor con la asignatura, y del estudiante con la asignatura (Ayora y cols., 1997; Antunes y cols., 1998; Florence y cols, 2000).

La relación estudiante-profesor

Difícilmente se concibe que un profesor sea el origen de las motivaciones en sus estudiantes si él mismo no es apasionado de la enseñanza, alguien que siente placer en comunicar y estar en contacto con jóvenes (Guzman y García-Ferriol, 2002).

Según Pantanella (1992, citado por Florence y cols, 2000), la motivación es ante todo cuestión de ” mirada ”, mirada del estudiante al profesor, mirada del profesor a cada estudiante, en suma, una cuestión de confianza recíproca.

Pero, como percibe el estudiante a su profesor, es el profesor un ser inaccesible, infalible o es alguien muy humano, un adulto con sus necesidades y con cierta fragilidad. La confianza y seguridad tan necesarias para la motivación, el estudiante también debe encontrarlas respecto a los demás compañeros del grupo, en el que se encuentra por obligación (Viciana, 1999; Pulgarin, 2000).

La relación del profesor con su materia (asignatura)

Qué imagen da el profesor en relación con su asignatura, cómo la expresa, cómo manifiesta sus competencias y habilidades, cómo podría un estudiante desarrollar un deseo de aprender lo que el docente le propone, si no está cómodo con dicha actividad, y en cuanto a los contenidos, es percibido como aquel que siempre practica lo mismo, o no deja de sorprender aportando en cada clase algo nuevo.  (Pulgarin, 2000; Guzman y García-Ferriol, 2002; Guillén, 2004)

La relación del estudiante con la materia (asignatura)

Es el momento clave de la motivación; el de la confrontación del estudiante y la tarea, el ”situarse”, entonces se plantea: como percibe el estudiante la tarea ?, Qué valor tiene esta a sus ojos ?, Qué necesidad o que ganas despierta en él ?, Luego; como se siente capaz de abordarla?, Piensa que podría adquirir una nueva habilidad y encontrar  placer?. El estudiante se encuentra ante una alternativa. O la tarea deseada por el profesor le es extraña porque no despierta nada en él o porque no se siente capaz de abordarla, si es así, no habrá actividad posible si no es con la imposición o el puro acondicionamiento. Si representa en el estudiante algo, liberará en él un dinamismo; siente que podrá dedicarse a ella, valorizarse y por ello la finalidad del aprendizaje pasa a ser su finalidad. La finalidad del profesor pasa a ser la del estudiante (Florence y cols, 2000; Pulgarin, 2000; García-Ferriol, 2002; Guillén, 2004).

La adquisición de las motivaciones

No todos los estudiantes acuden por las mismas razones ni con el mismo grado de obligación a las clases o sesiones de educación física, no actúan por las mismas finalidades y no están movidos por las mismas necesidades. Viendo esta diversidad, la clasificación simplista entre estudiantes motivados y no motivados deja de ser posible.

Es pues, sobre las motivaciones de los estudiantes en el grupo-clase heterogéneo y no sobre la motivación que hay que actuar (Saenz y cols., 1999). No basta esperar a que los estudiantes se motiven para que hagan alguna tarea. Las motivaciones no es solo una condición del aprendizaje, son en cierto modo, aprendizajes del aprendizaje. Hacer adquirir motivaciones es un objetivo de enseñanza prioritario e inherente a todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. La acción sobre las motivaciones solo puede ser permanente, es decir, de todos los instantes. En caso contrario carecería de efecto. (Peiró, 1999; Saenz y cols, 1999; Viciana, 1999).

miércoles, 11 de abril de 2012

VARIABLES A CONSIDERAR EN EL PROCESO DE LA MOTIVACIÓN EN EL DEPORTE.

1. Variables biológicas 

Las motivaciones que dan lugar a un comportamiento concreto en determinada situación subyace en el sistema nervioso. Un individuo que ejecuta o inhibe unas acciones determinadas en un momento dado lo hace porque su sistema nervioso central así lo requiere, relacionado con los estímulos que desencadena en aquel momento una situación concreta (Durand, 1988; Escartí y García-Ferriol, 1994).

2. Variables personales

Motivación de logro: Atkinson (1964 citado por Vázquez y cols. 2001), establece que la necesidad de rendir que tiene un estudiante depende de tres factores: la motivación para rendir (esfuerzo, compromiso), la expectativa y el incentivo. La verdadera tendencia de un individuo a dirigirse hacia el rendimiento es concebida por el resultante de dos tendencias opuestas: la de lograr el éxito y la de evitar el fracaso.

Cuando un estudiante, desde el punto de vista académico, atribuye mayor importancia a tener éxito que a evitar el fracaso experimenta un éxito. Después, en vez de repetirlo con una tarea similar, elevara su nivel de aspiración y buscara una tarea más difícil. En caso inverso, si tiene éxito lo repetirá en el futuro, porque su expectativa de éxito es mayor y tiene por lo tanto menos miedo al fracaso (Peiró, 1999, Llanos y Tabernero, 2003).

Este modelo determina la baja correlación que se ha encontrado en muchos estudios entre motivación de rendimiento y desempeño escolar, ya que según la teoría, un estudiante con grandes deseos de lograr éxito obtendrá buenos resultados escolares, únicamente si su temor al fracaso es menor que su necesidad de tener éxito y si las tareas asignadas no son ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles (Loyd y Fox, 1992; Sáenz y cols., 1999).

Motivo de afiliación: Esto, como el motivo social de estar permanentemente en relaciones interpersonales calidas e intimas que implican poco miedo al rechazo. Una educación física en un clima de desarrollo integral (cognitivo, afectivo y motor) de la persona (Peiró, 1999).

Dentro del ámbito educativo, incide en las conductas del desarrollo de las relaciones personales (las personas con alto motivo de afiliación tienden a unirse a grupos sociales y a sentirse mas satisfechas con sus amistades que las de bajo motivo de afiliación) y en el mantenimiento de las redes personales (los estudiantes con alto motivo de afiliación participan más de conversaciones interpersonales, evitan juegos competitivos y les preocupa lo que los demás piensen de ellos más que los estudiantes con bajo motivo de afiliación) (Seifriz y cols., 1992; Tejero, 2003).

Motivo de poder: Se bordean temas como la dominancia, la reputación, el status y la posición, ya que el motivo de poder, se define como el deseo de hacer que el mundo y lo que en él sucede se ajuste a la imagen que de él tenemos.

Caracterizada como una persona que discute, se enfada con frecuencia y le gusta participar en actividades y deportes competitivos.

Un nivel alto, incide en las conductas de reconocimiento dentro del grupo, liderazgo, una mayor frecuencia de impulsos agresivos y tienden a realizar estudios de mayor influencia social (Torre y cols., 1997; Treasure, 1997; Viciana y cols., 2003).

3. Variables externas

Como los valores culturales, que siempre están en movimiento y evolucionan. En cada momento histórico y en cada sociedad sobresalen determinados comportamientos, actitudes que provocan el interés de los jóvenes sobre otros. Con esto viene a que la sociedad refuerza determinados comportamientos y actitudes que son”bien o mal vistos” socialmente.

También es imposible escaparse de influencia de los adultos significativos, padres y profesores, pues todos tienen hacia los estudiantes expectativas, esperanzas que pueden que no coincidan con los intereses o capacidades, pero que son fuente de una motivación externa hacia determinada tarea (Florence y Cols., 2000; Duda, 2001).

4. Variables cognitivas

Expectativas: Se define como la anticipación y actualización imaginativa de sucesos venideros en relación con los objetivos de nuestras aspiraciones, se reconoce implícitamente una evaluación subjetiva. Hay que diferenciar dos tipos de expectativas; unas tienen que ver con la interacción entre la persona y la conducta, que se denominan expectativas de eficacia, y las otras que relacionan la conducta con sus resultados denominadas expectativas de resultado (Roberts, 1995; Peiró, 1999; Sáenz y cols., 1999; Pulgarín, 2000).

La primera surge dentro de 4 antecedentes; la experiencia directa, la indirecta, la persuasión verbal y el estado fisiológico y nos ayudaría a explicar por qué las personas no estamos dispuestas a actuar cuando se nos requieren conductas que no dominamos.

La segunda vendría condicionada por el feedback del resultado, la dificultad de la tarea, la información derivada de las comparaciones y la personalidad y nos explicaría por qué las personas tienden a perseguir metas que creen (subjetivamente) que pueden conseguir (Bandura, 1986).

Metas: Meta podría definirse el logro de un nivel específico de dominio de una tarea, generalmente dentro de un tiempo límite especificado, esto es, se hace referencia a la consecución de unos objetivos, para lo que se tendrá que establecer un programa de establecimiento y de consecución.

Peiró (1999), afirma que la adopción de una determinada meta de logro depende de dos factores; de las diferencias individuales (metas disposicionales, genero, cultura y edad) y de los climas motivacionales.

El establecimiento de metas tiene la ventaja de que permite el control por parte del sujeto de su estado en cada momento en relación con la consecución de la meta, ayuda a formar expectativas realistas, pues en cada momento tiene un feedback concreto y conduce a niveles óptimos de confianza, ansiedad y motivación (Peiró, 1999, Viciana y cols., 2003).

Autoeficacia percibida: En las teorías cognitivas, la primera vía de información no es la recompensa externa ni el refuerzo (teorías conductistas), sino la motivación intrínseca, ya que, los comportamientos de motivación intrínseca son comportamientos que una persona realiza para sentirse plenamente competente y autodeterminada (Bandura, 1986).

Los conductos cognitivistas, la autoeficacia, la confianza o las atribuciones, aparecen como mediadores críticos entre las estrategias de enseñanza y los comportamientos de los participantes.

Bandura (1986), determina que la autoeficacia no se relaciona con las habilidades que un individuo tiene, sino con los juicios que un individuo puede hacer sobre las habilidades que posee.

Se centra en el rol mediador desempeñado por las percepciones individuales que afectan a los diversos aspectos del comportamiento humano. Es una aproximación socio-cognitiva a las causas que determinan el comportamiento, tanto conductuales como fisiológicas y cognitivas, y a la acción de influencia que ejerce el entorno. Postula que el comportamiento y las funciones humanas están determinadas por las influencias interrelacionadas de los 4 parámetros siguientes: rendimiento en ejecuciones anteriores, experiencias vicarias, persuasión social o verbal, estados fisiológicos (Bandura, 1986).

En relación con la educación física se asocia con gran relevancia con el concepto de percepción de competencia o habilidad física percibida, pero este tema lo relacionaremos más adelante. A mayor motivación, mayor nivel de competencia o percepción de habilidad.

Incentivos: Como la causa o razón que mueve a hacer una cosa. La disposición de actuar creada por la activación se estructura y organiza en comportamientos tendentes a la consecución de un objetivo. Relacionándose con motivo, castigo y recompensa, hay confusiones, pero el incentivo se produce antes de la tarea, y el premio o castigo después de la misma. Las personas aportan el incentivo de evitar el fracaso del mismo modo que aporta el incentivo de conseguir el éxito (Peiró, 1999; Viciana, 1999; Vázquez y cols., 2001).

5. Variables emocionales

Estados emocionales: Pueden considerarse como motivos en el sentido que activan y dirigen una conducta, de este modo, emociones como el miedo, la rabia, la alegría, la angustia van a provocar en la persona una forma de actuar ante determinada situación.

Las emociones son la manera en que los estados motivacionales forman el sistema de respuesta apropiado a su estado actual, influenciado por el temperamento y los estados de ánimo (Vázquez y cols., 2001, Pérez y Delgado, 2003).

El temperamento constituye el conjunto de rasgos que dan cuenta de las características emocionales de la conducta, incluyendo la dimensión conativa (voluntad), por lo que queda clara la relación con la motivación. Entonces debemos preguntarnos: ¿Como asumimos una actividad con el mismo estado de ánimo?

Intensidad, calidad y estabilidad del afecto: Afecto como la fuerza con que la persona vive sus emociones. Calidad de las mismas, y estabilidad, como hoy mi sentimiento es este, mañana ya veremos o no sé.

REFERENCIAS

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